Cuando dejamos de escuchar, comenzamos a lastimar

Imagen del devocional: Cuando dejamos de escuchar, comenzamos a lastimar

1 Reyes 12:13-14 (RVR1960)

Y el rey respondió al pueblo duramente, dejando el consejo que los ancianos le habían dado; y les habló conforme al consejo de los jóvenes, diciendo: Mi padre agravó vuestro yugo, pero yo añadiré a vuestro yugo; mi padre os castigó con azotes, mas yo os castigaré con escorpiones.

Escucha el devocional

Hermanos, ¿alguna vez nos ha pasado que alguien se acerca a nosotros buscando comprensión, un consejo o simplemente que lo escuchemos, pero en lugar de eso terminamos respondiendo de una manera que lastima?

A veces no es porque tengamos malas intenciones, sino porque nos gana el orgullo, el enojo o simplemente creemos que siempre tenemos la razón.

Algo parecido sucedió con Roboam, el hijo del rey Salomón.

Cuando Roboam llegó al trono, el pueblo se acercó a él con una petición bastante sencilla: que aligerara las cargas que habían tenido que soportar durante el gobierno de su padre. No estaban pidiendo dejar de servir ni desconocer su autoridad; simplemente querían que su nuevo rey fuera más considerado con ellos.

Roboam tuvo entonces la oportunidad de comenzar su reinado de una manera diferente.

Primero buscó el consejo de los ancianos que habían servido a su padre. Ellos le recomendaron que escuchara al pueblo, que lo tratara bien y que respondiera con buenas palabras. Le hicieron entender que, si comenzaba sirviendo a las personas, se ganaría su confianza y su lealtad.

Pero Roboam no quedó conforme con ese consejo. Prefirió escuchar a los jóvenes con quienes había crecido, quienes le recomendaron mostrarse más duro que su padre.

Y eso fue precisamente lo que hizo.

En lugar de ofrecer alivio, prometió aumentar las cargas. En lugar de acercarse al corazón del pueblo, decidió imponer su autoridad.

Y hermanos, lo triste de esta historia es que una respuesta arrogante terminó contribuyendo a la división de todo un reino.

Ahora bien, pensemos un momento en nosotros.

¿Cuántas veces hemos actuado como Roboam?

Tal vez en nuestro hogar, cuando nuestros hijos o nuestra pareja quieren expresarnos algo y respondemos sin escuchar completamente.

O en la iglesia, cuando algún hermano se acerca con una inquietud, una necesidad o incluso una inconformidad, y en lugar de tratar de comprender lo que está viviendo, reaccionamos a la defensiva.

A veces pensamos que escuchar a los demás es señal de debilidad, que reconocer un error nos resta autoridad o que hablar con firmeza significa hablar con dureza.

Pero no es así.

Podemos ser firmes sin ser hirientes, podemos corregir sin humillar y podemos ejercer autoridad sin dejar de mostrar amor.

Hay algo que también debemos considerar, hermanos: Roboam sí buscó consejo. El problema fue que terminó aceptando el que más alimentaba su orgullo.

Y esto nos deja una enseñanza importante. No basta con pedir consejos; también necesitamos tener un corazón dispuesto a aceptar aquellos que nos confrontan, que nos hacen reflexionar y que nos ayudan a reconocer cuando estamos equivocados.

Porque seamos sinceros, muchas veces buscamos a alguien que nos diga lo que queremos escuchar, en lugar de buscar a alguien que nos diga lo que necesitamos escuchar.

La Palabra de Dios nos recuerda en Proverbios 15:1:

“La blanda respuesta quita la ira; Mas la palabra áspera hace subir el furor.” (RVR1960)

Qué importante es recordar esto en nuestras relaciones.

Una palabra puede levantar el ánimo de una persona, pero también puede desanimarla profundamente. Una respuesta puede abrir la puerta a la reconciliación o terminar levantando un muro entre nosotros.

Y no se trata de darle siempre la razón a los demás, ni de evitar conversaciones difíciles. Se trata de aprender a responder con sabiduría, humildad y amor.

Hermanos, pidámosle al Señor que nos dé un corazón sensible, que antes de responder aprendamos a escuchar, que antes de imponer nuestra opinión podamos comprender y que nunca permitamos que nuestro orgullo sea más grande que nuestro amor por las personas.

Porque al final, no siempre recordarán todas las palabras que dijimos, pero muchas veces sí recordarán cómo los hicimos sentir.

Para pensar

Hermanos, hoy vale la pena hacernos una pregunta: Cuando alguien se acerca a nosotros con una preocupación o una necesidad, ¿encuentra un corazón dispuesto a escuchar o una actitud que lo hace arrepentirse de haberse acercado? Que Dios nos ayude a no ser como Roboam, que teniendo la oportunidad de unir a su pueblo terminó alejándolo con sus palabras. Que nuestras respuestas sean instrumentos de paz, nuestras palabras reflejen el amor de Cristo y nuestra manera de tratar a los demás les permita acercarse, no alejarse

Una respuesta

  1. Avatar de Carlos Pastor
    Carlos Pastor

    Gracias a Dios y gracias por la reflexion

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