Una nueva manera de ver las cosas

Mujer de espaldas con los brazos levantados frente a un amanecer entre montañas, como expresión de fe y confianza en Dios.

Juan 3:7–8 · RVR1960

«No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer de nuevo. El viento sopla de donde quiere, y oyes su sonido; mas ni sabes de dónde viene, ni a dónde va; así es todo aquel que es nacido del Espíritu».

Muy buenos días, familia de Vino Nuevo. Dios bendiga a cada uno de ustedes.

Permítanme leerte esta parte de la Escritura, que encontramos en San Juan, capítulo 3, versículos 7 y 8.

En esta parte, el Señor Jesús le dijo a Nicodemo: «Es necesario nacer de nuevo». Pero Nicodemo no entendía el lenguaje del reino.

¿Sabes? En muchas ocasiones nosotros tampoco entendemos qué es lo que está pasando ni qué es lo que está ocurriendo, porque todo lo queremos encasillar en la mente humana.

Y la mente humana no es el lenguaje del reino, no es el lenguaje del Espíritu, no es el lenguaje que el Señor Jesús realizaba y elaboraba. El Señor Jesús siempre hablaba del reino y de lo sobrenatural del reino. Hacía milagros que para muchos eran cosas imposibles, pero para Dios no hay nada imposible.

Y en esta mañana yo te quiero hablar, exhortar y decirte que posiblemente, con la mente humana, no puedas entender los milagros que el Señor está a punto de realizar contigo y con los tuyos.

Porque posiblemente, en este momento, solo ves la tormenta, solo ves la prueba o solo ves la circunstancia que está alrededor de ti y de tu familia.

Esta parte de la Escritura nos está indicando que tú una vez naciste de nuevo. Y ese nacimiento de nuevo es un nuevo mundo, es un nuevo lenguaje, es una nueva manera de ver las cosas.

Nos está volviendo a recordar el Espíritu Santo en esta mañana que las cosas no son como las vemos, sino que van más allá. Que podamos ver esos milagros, que podamos ver lo que el Señor Jesús hacía y lo que el Espíritu Santo hace en estos tiempos.

El Señor Jesús, cuando tuvo esos panes y esos peces, los multiplicó. Pero Él no pensó jamás: «Esto es escaso, esto no va a alcanzar». Él no tenía ese pensamiento humano. Él tenía el pensamiento y lenguaje del reino.

Así, esta mañana, yo quiero que tú y yo cambiemos la manera de ver las cosas, la manera de pensar; que no pensemos nosotros solamente con los ojos naturales, sino con los ojos espirituales.

Teniendo siempre la plena confianza de que Dios está contigo y está conmigo, de que el Espíritu Santo va a hacer la obra, por más difícil y complicado que se vea. Dios va a hacer la obra contigo y con tu familia.

Pero es necesario que nosotros recordemos esta parte de la Escritura: que es necesario nacer de nuevo. Y el nuevo nacimiento se te da en creer que Aquel que te dio la vida es el mismo que te va a sacar de esta situación.

El nacer de nuevo es tener una mentalidad diferente a la mentalidad humana, sino tener una mentalidad de reino, donde creemos en cosas sobrenaturales, de que Dios va a hacer ese milagro en tu vida y en la vida de los tuyos.

Así es que, esta mañana, el Señor una vez más nos recuerda que el Espíritu Santo que mora en ti y el Espíritu Santo que mora en mí es el que nos va a ayudar a pasar de esta situación.

Así como nos dice esta Escritura: «El viento sopla de donde quiere, y oyes su sonido; mas ni sabes de dónde viene, ni a dónde va». Así va a acontecer. No vas a saber ni de dónde viene la bendición.

Pero te digo algo: la bendición viene de lo alto, porque es a quien estamos clamando, a nuestro único y verdadero Dios.

Así es que, esta mañana, yo te digo una vez más: cambiemos nuestra manera de pensar, cambiemos nuestra manera de ver las cosas. No las veas como este mundo las ve, sino ve como lo que el Señor Jesús nos dijo. Vélas conforme al reino de Dios, porque no somos de este mundo.

Dios te bendiga en esta mañana y que todo lo que tú anheles y desees se cumpla conforme al propósito de nuestro Señor. Amén.

Para Pensar

¿Estoy mirando mis circunstancias solo desde mis limitaciones humanas o desde la confianza en Dios?

¿Qué situación de mi vida necesito aprender a contemplar con una perspectiva espiritual?

¿Estoy permitiendo que el Espíritu Santo transforme mi manera de pensar y de enfrentar las dificultades?

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