Que tu si sea si

que-ti-si-sea-siY todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. (Juan 14:13)

 

Un día nos tocó salir en familia, asistimos a una plaza comercial, ya era tarde. De un inicio habíamos planeado asistir al cine. Como ya era un poco tarde no había una película que fuese de nuestro interés y comenzamos a cambiar de planes.

Mi hija de 9 años al escuchar que ya no entraríamos al Cine se comenzó a poner seria e indicando que no quería regresar a casa, que siempre estábamos encerrados. Al estar caminando por la plaza vimos un establecimiento de juegos para niño y mi hija me pidió que la metiera a esos juegos.

Ya era un poco tarde y los horarios de cierre del establecimiento de juegos ya estaba próximo, el precio era considerable pero no consideré bueno pagar por solo unos minutos; en eso hablé y le dije a mi hija “es mejor regresar mañana más temprano para que disfrutes más tiempo los juegos”, ella insistía que fuera en ese momento hasta que logré convencerla de que mañana regresáramos.

Al día siguiente, mi hija estaba en la regadera con mi esposa y en ese momento escuché como estaba entusiasmada porque ya era el día en que la llevaría al establecimiento de juegos de esa plaza comercial, en eso escuche que mi esposa le decía “aún no sabemos si vayamos a la plaza” en eso mi hija le responde “es que mi papá dijo y siempre dice y no lo hace”.

La respuesta de mi hija me hizo ver que mis promesas no tienen valor, que no tenía credibilidad y en ese momento supe que tenía que cumplir lo prometido.

Ese día era domingo, día del Señor, lo que me sorprendió fue lo que Miriam hizo estando en la iglesia, en la primera hoja de la biblia de mi esposa escribió lo siguiente:

Mami t.Q.M. eres la mejor no sé qué bueno que nadie tiene una mamá como tú.

Papi te quiero mucho tú me vas a llevar a cosmopool a jugar y tu das lo que fuera por estar conmigo los quiero mucho a los 2 x siempre

                                Atte: Miriam

                                Los quiero mucho.

 

Con este gesto estaba más que comprometido a cumplir con lo prometido.

Llegó el momento de entrar al establecimiento de juegos. ¡Todo bien! Al salir solo escuché a mi hija que dijo “es el día más feliz de mi vida”.

La palabra de Dios nos dice: Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que le pidan? (Mateo 7:11) También puedo ver un caso práctico de Fe.

¿Cuántas veces hemos pedido con tanta seguridad a nuestro Dios?

Recodé el pasaje de la escritura de la resurrección de Lázaro y las palabras de Jesucristo: Padre, gracias te doy por haberme oído (Juan 11:41) porque él sabía que el Padre siempre lo escuchaba. Mi hija a pesar de que había tenido experiencias anteriores donde le había prometido algo y no se lo cumplía no hizo caso de ello sino tener la esperanza que esta ocasión no sería así.

Para pensar:

Muchas veces hemos pedido a Dios y terminamos desanimándonos cuando no hay respuesta, o inclusive nos basamos en experiencias pasadas y nosotros mismos matamos la esperanza y mengua nuestra fe.

De la misma manera si nosotros siendo malos sabemos dar cosas buenas a nuestros hijos hay que tener la plena seguridad y convicción de que nuestro Dios nos dará lo que le pidamos.

Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro (Hebreos 4:16) pero no dudando, recordemos que somos sus hijos.

Un Regalo Sin Envoltura

Eclesiastés 9:1

Ciertamente he dado mi corazón a todas estas cosas, para declarar todo esto: que los justos y los sabios, y sus obras, están en la mano de Dios; que sea amor o que sea odio, no lo saben los hombres; todo está delante de ellos.

Proverbios 28:20

El hombre de verdad tendrá muchas bendiciones; Mas el que se apresura a enriquecerse no será sin culpa.

 

Un joven muchacho que estaba a punto de graduarse de preparatoria, hacía muchos meses que admiraba un auto deportivo en una agencia de autos, y sabiendo que su padre podría comprárselo, le dijo que ese auto era todo lo que él quería. Leer Mas

2 marzo (Nuestro Andar Diario 2) ¿No encajas?

¿No encajas?

 

A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron.

Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios; los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios.

Juan 1:11-13

 

Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios; por esto el mundo no nos conoce, porque no le conoció a él.

Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es.

1 Juan 3:1-2

 

Todos en algún momento nos hemos encontrado en esa Situación. Al igual que un par de vaqueros que han estado demasiado tiempo en la secadora, sencillamente no encajamos. Tal vez nos sintamos así con viejos amigos del colegio o del barrio. Nuestra conversación es diferente, así como nuestras ideas, nuestra lógica y nuestros valores. Tal vez nos vistamos de manera diferente o escuchemos música diferente. Eso puede ser frustrante.

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