27 febrero (Nuestro Pan Diario) El abuelo se esfumó

 

El abuelo se esfumóLECTURA:

Salmo 16

 

Se alegró por tanto mi corazón, y se gozó mi alma; mi carne también reposará confiadamente.

—Salmo 16:9

Mi primo Ken luchó valientemente contra el cáncer durante cuatro años. En sus últimos días, su esposa, tres hijos y varios nietos entraban y salían de la habitación, pasaban tiempo con él y compartían despedidas especiales. En un momento, cuando no había nadie en la habitación, pasó a la eternidad. Cuando la familia se dio cuenta de que había partido, una nieta pequeña dijo dulcemente: «El abuelo se esfumó». En un instante, el Señor estaba con Ken aquí en la Tierra; al momento siguiente, el espíritu de Ken estaba con el Señor en el cielo.

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EL RICO Y EL CIELO

 

Este es un tipo rico que muere y se va al cielo. Ahí lo recibe San Pedro y le encomienda a un ángel que le enseñe su nuevo hogar, el tipo emocionado se pregunta cómo será, será una mansión de lujo o un palacio ya que, en el cielo no podría haber pobreza. Pasaron por un palacio bellísimo, con columnas de oro, adornado con diamantes, digno de un rey. El hombre emocionado le pregunta al ángel:
– ¿Aquí voy a vivir?

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01 noviembre (Nuestro Pan Diario) ¿Acopiar o acaparar?

 

LECTURA:

Eclesiastés 5:8-17

 

… tal como viene el hombre, así se va.

—Eclesiastés 5:16 NVI

 

Alfombras, lámparas, lavarropas y secarropas, incluso alimentos en los anaqueles… ¡todo estaba en venta! Un día, con mi esposo nos detuvimos en una casa donde se vendía toda clase de cosas. Quedamos pasmados ante la cantidad de artículos que había. Platos de todas clases cubrían la mesa del comedor; decoraciones navideñas llenaban el pasillo delantero; herramientas, autos de juguete, tableros de juegos de mesa y muñecas antiguas inundaban el garaje. Cuando nos fuimos, me pregunté si los dueños se mudarían, necesitarían desesperadamente dinero o se habrían muerto.

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14 octubre (Nuestro Andar Diario) «Vengo con Él»

 

32 Llevaban también con él a otros dos, que eran malhechores, para ser muertos.

33 Y cuando llegaron al lugar llamado de la Calavera, le crucificaron allí, y a los malhechores, uno a la derecha y otro a la izquierda.

34 Y Jesús decía: Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen. Y repartieron entre sí sus vestidos, echando suertes.

35 Y el pueblo estaba mirando; y aun los gobernantes se burlaban de él, diciendo: A otros salvó; sálvese a sí mismo, si éste es el Cristo, el escogido de Dios.

36 Los soldados también le escarnecían, acercándose y presentándole vinagre,

37 y diciendo: Si tú eres el Rey de los judíos, sálvate a ti mismo.

38 Había también sobre él un título escrito con letras griegas, latinas y hebreas: ESTE ES EL REY DE LOS JUDÍOS.

39 Y uno de los malhechores que estaban colgados le injuriaba, diciendo: Si tú eres el Cristo, sálvate a ti mismo y a nosotros.

40 Respondiendo el otro, le reprendió, diciendo: ¿Ni aun temes tú a Dios, estando en la misma condenación?

41 Nosotros, a la verdad, justamente padecemos, porque recibimos lo que merecieron nuestros hechos; mas éste ningún mal hizo.

42 Y dijo a Jesús: Acuérdate de mí cuando vengas en tu reino.

43 Entonces Jesús le dijo: De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso.

Lucas 23:32-43

 

Una de nuestras hijas le regaló a mi esposo una camiseta con una tira cómica en el frente. Muestra a una oveja, andando en dos patas, en medio de una manada de lobos que están impidiendo el paso por una puerta. Junto a la oveja hay un hombre. Luce conocido. Tiene barba, ojos compasivos y cara de autoridad. La tímida oveja habla con confianza a los lobos al tiempo que hace gestos refiriéndose al hombre y dice: «Yo vengo con Él.»

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29 agosto (Nuestro Andar Diario 2) Mi verdadero hogar

 

1 Vi un cielo nuevo y una tierra nueva; porque el primer cielo y la primera tierra pasaron, y el mar ya no existía más.

2 Y yo Juan vi la santa ciudad, la nueva Jerusalén, descender del cielo, de Dios, dispuesta como una esposa ataviada para su marido.

3 Y oí una gran voz del cielo que decía: He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y él morará con ellos; y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos como su Dios.

Apocalipsis 21:1-3

 

Debo confesar que el cielo no me emociona tanto. Veo las interpretaciones de los artistas y escucho las descripciones bíblicas. Por alguna razón, simplemente no provoca reacción alguna en mí. ¿Qué es lo que me pasa? alguna en mí. ¿Qué es lo que me pasa?

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